Mc 15 21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene,
padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.
La Expresión "vocación cirenea" refiere al llamado a compartir el peso de la cruz del prójimo.
Está inspirada en Simón de Cirene, el que ayudó a Jesús a cargar su cruz, esta misión-vocación simboliza la compasión, el alivio del sufrimiento ajeno y el servicio desinteresado en la vida cotidiana.
Y es que, en el fondo, todo cristiano está llamado a poner el hombro para el otro, ayudarle a llevar las cargas de su vida aunque sea un tramo de su caminar, es la cultura de la solidaridad.
En un mundo donde el cansancio no es solo económico o laboral sino existencial, donde hay "mucho peso en el alma", estamos llamados a no cargar solos. Ser Iglesia cercana y que mete el hombro al otro. ¡Que lindo es ayudar a otros aliviando su sufrimiento!
En la espiritualidad franciscana se sabe que en la vida fraterna está la raíz de una verdadera transformación. De hecho para San Francisco de Asís, la fraternidad es aprender a cargar juntos lo que importa: el hermano.
La vida en fraternidad, la solidaridad vista desde esa vocación cirenea es alivio, es cargar juntos.
Col 3 13 Sopórtense mutuamente y, así como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes, cuando alguno tenga quejas contra otro. 14 Y, por encima de todo, practiquen el amor que todo lo vuelve perfecto. 15 Que la paz de Cristo reine en sus vidas; a ella los ha llamado Dios para formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos.