BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS (FRATELOS Y SORELAS)

PAZ Y BIEN!

A lo largo de nuestras vidas escuchamos, hablamos, vemos, aprendemos, crecemos, lloramos... pero... ¿que nos queda en el corazón? espero que este espacio sirva para llevar cosas al corazón y de ahí llevarlas a la vida...

---unidos en esta loca tarea de transformar el mundo---

un abrazo fraterno: Fray Esteban

miércoles, 9 de marzo de 2011

La fe, ¿es una opción?, ¡la fe es una opción! y de valientes!!!

Paz y bien hermanos y hermanas...

Después de mucho tiempo vuelvo a compartirles un tema reflexivo que no tiene otra intención que llevarnos a la acción... esto es, si nuestra vida de creyentes no está implicada en la realidad, aterrizada en nuestro diario vivir, humanizada en el corazón misericordioso entonces es un simple y llano espiritualismo, una cuasi-religión... pero si nuestra vida de creyentes es auténtica, quiere decir que nuestra fe está bien cimentada...

Tal y como el título lo dice me atreveré a hablar de la fe, y les digo en secreto que este tema lo elaboré hace como 10 años, sin embargo, lo he tenido que ir puliendo, quitándole cosas y añadiéndole otras, de manera que en el ultimo mes lo he revisado como 4 veces con tal de transmitir claramente y siendo fiel a mi conciencia, que es "el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (Gaudium et Spes 16).

Sinceramente me he cuestionado mucho por todas las personas que he conocido a lo largo del camino, que han empezado a caminar con mucho entusiasmo, con alegría, decisión y capaces de hacer cosas inimaginables por el Señor, pero por alguna extraña razón se van "enfriando", se van "cansando", se van "apagando"... al punto de tirar la toalla, dejar todo tirado, alejarse del grupo o de la Iglesia o de los sacramentos... y a mi me duele ver cómo alguien empezó con tanto entusiasmo, tenía un llamado un don especial para hacer grandes cosas, tenía vocación de discípulo pero se conformó con ser espectador o peor aún no siquiera ser espectador de las cosas que Dios hace...

Tantos jóvenes que con grandes sueños han retado a la sociedad actual, incluso incomodado entre sus círculos
de amigos solo porque ahora son "panderetas" y con el tiempo se volcaron, se desanimaron, se fueron...

Recuerdo a un amigo mío que estuvo muy muy muy comprometido con el grupo juvenil, era capaz de desvelarse con tal de acomodar el salón, de limpiarlo, de ambientar para un encuentro, andaba haciendo oraciones por las cosas, era un ejemplo a seguir, un gran líder, que definitivamente Dios lo estaba llamando a ser algo grande, pero optó por no seguir en el camino... hoy está sumergido en el trabajo, ya no asiste a ningún grupo, ya no va a la Iglesia, ya ningún sacramento... y a mi me duele porque verdaderamente lo quiero, de hecho hasta he soñado que vuelve y con más ganas al trabajo pastoral...

Leyendo la Biblia (muy buena costumbre jeje) me encuentro con otra visión acerca de la vocación de Abrahám (el padre de la fe)...cuando Dios lo llamó (cf. Gen 12,1ss), le pidió dejar su tierra y su familia, ir a un lugar que luego le sería mostrado y le dijo que sería bendición para muchas generaciones... yo me puse a pensar que Abrahám como cualquier ser humano, se pudo haber negado a semejante invitación... y responderle al Señor: "mirá te lo agradezco, pero no, estoy muy viejo para esas cosas, tengo 80 años, además soy pastor de ovejas, no sé nada de dirigir a un pueblo, nunca he dado una charla, bla bla bla" y al haberse negado Abrahám a la vocación especial que Dios le estaba dando, entonces esas "muchas generaciones que iban a ser bendecidas, no lo hubieran sido", entonces caigo en cuenta y me digo: "Uff cuanta gente se hubiera convertido si aquel amigo mío siguiera en esto", pero él optó por no hacerlo...

Entonces entras en escena vos, mi querido hermano y hermana, Dios te llama, Dios te impulsa a una misión específica sea en tu matrimonio, en tu soltería, en tu vida religiosa, en tu vida misionera, en la pastoral, etc... además Dios te afirma que Él bendecirá a muchos a través tuyo, que serás el canal de bendición para muchos...
¡la opción está en ti, tu mismo decides: si o no!, pero volvamos al tema del principio... muchos han dicho si, pero algo les pasa en el camino que se pasan a un no, ya no quiero, ya me cansé, siempre es lo mismo, ya no doy...

ENTONCES ENTRO EN ESCENA YO Y TE RECUERDO UNA PALABRA DEL SEÑOR:
"Si tu estás extrañado de que todo ha cambiado, de que ya no quieres seguir es porque has desenfocado el amor que le tenías al Señor, recuerdas las noches maldormidos, los retiros, las convivencias, los desvelos, las actividades... es necesario volver a amar al Señor como lo hacías antes...
"Te quiero volver a conquistar, te llevaré al desierto y te hablaré la corazón... y entonces me responderás como cuando eras joven" (Oseas 3,16-17).

Acá salgo de escena, y entra en escena Dios (y tu te quedas en escena), dejo de escribir y empiezas a hacer un examen de conciencia y una verdadera oración desde tu corazón para hacer tu OPCIÓN POR VOLVER A DIOS, HERMOSO TIEMPO DE CUARESMA, REFLEXIÓN, CONVERSIÓN, VOLVER AL CAMINO, VOLVER A DIOS.

un abrazo fraterno:
Fray Esteban Mora Garita, capuchino.

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿CIUDADANOS DEL CIELO?

En estos días en mi país natal se ha estado respirando un ambiente de mucho nacionalismo, debido a un problema fronterizo con el país hermano Nicaragua, y que el gobierno ha sabido manejar la situación para promover a través de anuncios de radio, televisión, en internet, en las vallas publicitarias de las calles sus anuncios nacionalistas, incluso algunos como queriendo despertar el sentimiento de “superioridad costarricense”…

En medio de todo esto me encuentro yo (como muchos, incluso vos que me leés, y creo que solo gente así me lee), lleno de otra convicción política, y que apuesto por otra manera de vivir en este planeta, en medio de este país, con otra actitud para ser ciudadano… aclaro que no es que estoy lanzando mi propuesta para que los demás puedan vivir mejor (como si lo mío fuera lo mejor) es mi manera de vivir, de creer y si mi voz es escuchada ¡que bien!

Desde el día en que somos bautizados quedamos, con carácter indeleble, marcados como hijos de Dios, es decir, desde ese momento pasamos a ser miembros del pueblo cristiano, miembros de lo que Jesús vino a crear y que inició… por ello el cristiano siempre debe tener en perspectiva que su auténtica morada es el cielo, que es también la de su Salvador. Esto no implica una despreocupación por las tareas terrenas, fuera de ello, el cristiano mas bien debe de dar señales de su existencia y razones de su fe en este mundo no solo con su creencia, sino (y con mas fuerza) con sus obras, pero (siempre hay un pero) el cristiano nunca podrá perder de vista que es un “peregrino en la tierra”...

"Nosotros somos ciudadanos del cielo", por la unión con Cristo, el cristiano ya ha alcanzado otro nivel: está donde está Cristo. Una vez estaba yo con un grupo de jóvenes y de alguna manera les compartía esta idea, mientras cantábamos, uno de los chicos sonreía y sonreía, al terminar de cantar le pedimos que nos compartiera el motivo de su alegría y nos dijo (muy a lo Les Luthiers): “ya entendí, soy ciudadano del cielo”, y todos nos reíamos con él… es que ser ciudadano del cielo nos da alegría, una alegría que no es de este mundo, el darse cuenta uno que pertenece al Reino es una alegría arrebatadora… entonces yo me aproveché de esa moción del Espíritu Santo y les lancé dos preguntas a los chicos…

1) ¿y a ustedes les causa verdadera alegría saber que son ciudadanos del Reino?

2) ¿y a ustedes les causa verdadera alegría pertenecer a la Iglesia Católica?

Esta “nueva ciudadanía” no se logra por el cumplimiento de los preceptos de la Ley -Pablo les da una dimensión sólo humana-, sino por la incorporación transformadora con Cristo resucitado (cf. 1 Co 15,47-55), y yo añadiría que también comprometiéndose con la transformación del mundo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

¡¡¡ LA VOCACIÓN DE ABRAHÁN, EL PADRE DE LA FE !!!




¿Qué tal hermanos y hermanas?




en esta ocasión quiero compartirles acerca de varias cosas que andan en el aire... es decir, asuntos del diario vivir que tienen que ver directamente con mi vida...




La "vocación abrahámica" es la vocacción por excelencia, recuerden que fue Dios quien se le presentó a Abrahán y el texto dice claramente que cuando Dios llamó a Abrahán, este inmediatamente, "levantó su tienda y salió", esta expresión que puede pasar tan desapercibida por nosotros, ya sea leyendo la Biblia y si la escuchamos en el trascurso de nuestro crecimiento espiritual, es sin duda una de las frases más emblemáticas de las Sagradas Escrituras porque Abrahán es el "padre de la fe", en fin, a lo que quiero llegar es a esto:




1- Definitivamente cuando uno abandona la propia vida en las manos de Dios, las cosas ya no serán las mismas, los propios proyectos pasan a un segundo plano, porque ahora se trata de hacer la coluntad de Dios y de empezar a vivir -renunciando a uno mismo- solo para Dios.




2- Total nuestros pensamientos no son los de Dios, si uno piensa que algo es bueno para uno, y en eso Dios se le atraviesa a uno mismo diciendo algo distinto, lo que nos queda es obedecer!!!




3- Dios es verdaderamente amor, en mi caso ya no me puedo imaginar mi vida sin él, y espero que tú que estás leyendo esto pienses igual.




4_ El camino de la fe es un aventura indescriptible pero si experimentable!




¿Por qué todo esto?




bueno como saben, ahora se me han cambiado mis planes, me han movido a otra tierra, me han trasladado de fraternidad y en medio de las incertidumbres, los miedos, las ilusiones, las esperanzas, las alegrías, las despedidas, las bienvenidas... en medio de todo eso, en mi corazón cada latido se escucha una expresión: "aquí estoy Señor, dispuesto a todo, {quiero levantar mi tienda y salir} dispuesto a dar pasos de fe"




Así que les invito a vivir esta loca aventura de la fe, no se puede explicar, solo se puede repetir como en el Evangelio "ven y lo verás"...




un abrazo fraterno: Fray Esteban

domingo, 24 de octubre de 2010

PROHIBIDO ESTANCARSE. ¿HASTA DONDE LUCHAR?

DA 12: A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que

no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,

sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona,

que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva"

(Benedicto XVI).

Puede ser que el mundo actual nos impulse a vivir tanto, pero tanto en el superficialismo de todo, que ya ni nos damos cuenta de que hay cosas profundas, majestuosas y trascendentes, es más me corrijo, no son cosas, es una persona, la Persona, es Dios. Pero tanta basura nos ha tapado los ojos y pareciera que nos aleja cada vez más de él. Cualquiera se puede desesperar frente a esta nota y decir que la “guerra cristiana” está perdida, y que tanta secularización ha invadido incluso el ambiente religioso.

Pero la verdad es otra, esta es nuestra oportunidad de despertarnos, de movernos, de ponernos en acción, de tal manera que, podamos purificar nuestras falsas imágenes de Dios y así re-encontrarnos, re-comenzar desde Cristo nuevamente, es un fuerte llamado que clama: ¡Es prohibido estancarse!

El Dios de la Biblia es un Dios Liberador, Aquel que nos arranca de nuestras inseguridades, ignorancias e injusticias, no eludiéndolas sino afrontándolas, superándolas. Dios no es el «seno materno» que libra a los hombres de los riesgos y dificultades de la vida, sino que, una vez creados en el paraíso, Dios corta rápidamente el cordón umbilical, los deja solitarios en la lucha abierta de la libertad y de la independencia, y viene a decirles: ahora sed adultos, empujad el universo hacia adelante y sed señores de la tierra {Gen 1,26). En adelante, la fe y la vida con Dios serán una aventura llena de riesgos. ¡Una verdadera aventura! Los que se atreven a vivir esta aventura serán figuras cinceladas por la pureza, la fuerza y el fuego. Serán testigos y transparencia de Dios.

* * *

(Resumen del libro: “Muéstrame tu rostro”; de Ignacio Larrañaga).

Cuanto más se ora, más se quiere orar

Toda potencia viva es expansiva. El hombre, a nivel simplemente humano, es una tensión interior que le hace aspirar hacia lejanías inalcanzables; cualquier meta lograda lo deja como un arco tenso, siempre insatisfecho. ¿Qué es la nostalgia? Una búsqueda interminable de una plenitud que nunca llegará. Poseemos facultades para tal o cual función y cumplida esa función quedamos insatisfechos. A nivel espiritual el hombre es, según el pensamiento de san Agustín, como “una saeta disparada hacia un Universo (Dios)” que, como un centro de gravedad, ejerce una atracción irresistible sobre él, y cuanto más se aproxima a ese Universo, mayor velocidad adquiere. Cuanto más se ama a Dios, más se le quiere amar. Cuanto más se trata con El, más ganas entran de tratarlo. La velocidad hacia El está en proporción a la proximidad de El. Sin darnos cuenta, debajo de todas nuestras insatisfacciones corre una corriente que se dirige hacia el Uno, el único Uno capaz de concentrar las fuerzas del hombre y de aquietar sus ilusiones.

* * *

Existe LA LEY DEL ENTRENAMIENTO, ley válida para los deportes atléticos, y válida también para los deportes del espíritu: cuanto más entrenamiento se hace, más o mejores marcas se pueden batir. Si a mí me dicen de pronto que haga a pie una caminata de 30 kilómetros, hoy no los podría hacer. Pero si diariamente me entrenara haciendo largas caminatas, después de varios meses no tendría dificultad alguna para recorrer los 30 kilómetros. ¿Cómo se explica esto? Había en mí capacidades atléticas que estaban dormidas, quizá atrofiadas, por falta de activación. Al ser puestas en acción, despertaron y se desplegaron.

Asimismo, llevamos en el alma capacidades espirituales que eventualmente pueden estar dormidas por falta de entrenamiento. Dios ha depositado en el fondo de nuestra vida un germen que es un don-potencia, capaz de una floración admirable. Es una aspiración profunda y filial que nos hace suspirar y aspirar hacia el Padre Dios. Sí esa aspiración la ponemos en movimiento, en la medida en que «conoce» su Objeto y se aproxima a su Centro, más densa será la aspiración, mayor peso hacia su Objeto y, por consiguiente, mayor velocidad.

Esto lo prueba la experiencia diaria. Cualquiera que haya tratado entrañablemente con el Señor a solas durante unos cuantos días, una vez regresado a la vida ordinaria un nuevo peso lo arrastrará al encuentro con Dios con nueva frecuencia; los rezos y los sacramentos serán un festín por que ahora los siente «llenos» de Dios. De esta manera va haciendo más denso el peso de Dios, que nos arrastrar con mayor atracción hacia El, mientras el mundo y la vida se irán «poblando» de Dios.

Se cumple la ley: a mayor proximidad, mayor velocidad, al estilo de la LEY FÍSICA DE LA ATRACCIÓN DE LAS MASAS

Crece la atracción en la medida en que es mayor el volumen de las masas y mayor la cercanía de las mismas.

* * *

Pocas cosas nos harán sentir el realismo de estas leyes como aquella descripción del gran novelista Nikos Kazantzaki:

«Y mientras yo reflexionaba, Francisco de Asís aparecía en la entrada de la gruta. Resplandecía como un carbón ardiente. La plegaria había devorado aún más su carne, pero lo que le quedaba de ella brillaba como una llama. Una extraña dicha irradiaba su rostro. Me tendió la mano. —Bien, hermano León —me dijo—. ¿Estás dispuesto a escuchar lo que te voy a decir? Sus ojos brillaban como si tuviera fiebre, y en ellos podía yo distinguir ángeles y visiones que llenaban su mirada. Sentí miedo. ¿Habría perdido la razón? Adivinando mi temor, Francisco se me acercó para decirme: —Hasta ahora se han empleado muchos nombres para definir a Dios. Esta noche yo he descubierto otros. Dios es abismo insondable, insaciable, implacable, infatigable, insatisfecho... Aquel que nunca ha dicho al alma: ¡Basta ya! Se me acercó mucho más aún, y como si estuviera transportado a otros mundos, me agregó con voz emocionada: —¡Nunca Bastante! —gritó—. ¡No es bastante, hermano León! Eso es lo que Dios me ha gritado durante estos tres días y estas tres noches, allá en el interior de la gruta: ¡Nunca Bastan te! El pobre hombre que está hecho de barro, reacciona y protesta: ¡No puedo más! Y Dios responde: ¡Aún puedes! El hombre gime: ¡Voy a estallar! ¡Estalla!, responde Dios. La voz de Francisco enronqueció. Sentí lástima de él. Temí que hiciera cualquier disparate. Irritado, le dije: -¿Y qué quiere Dios ahora de ti? ¿No besaste al leproso, que tanta repugnancia te causaba? —¡No es bastante! —¿No abandonaste a tu madre, madonna Pica, la mujer más exquisita del mundo? —¡No.es bastante! — ¿Nó hiciste el ridículo entregando los vestidos a tu padre y quedando desnudo ante todo el pueblo? — ¡No es bastante! —Pero... ¿no eres el hombre más pobre del mundo? —¡No es bastante! No lo olvides, hermano León: Dios es "Nunca Bastante"».

Si somos sinceros, si miramos sin pestañear nuestra propia historia con Dios, habremos experimentado que Dios es como una sima que arrastra y cautiva y que cuanto más nos aproximamos a ella más nos cautiva y embriaga. «¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuanto más te encuentro, más te busco todavía. De ti jamás se puede decir ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar porque siempre está hambrienta de ti; siempre está deseosa de ver tu luz en tu luz. ¿Podrás darme algo más que darte a ti mismo? Tú eres el fuego que siempre arde, sin consumirse jamás. Tú eres el fuego que consume en sí todo amor propio del alma; tú eres la luz por encima de toda luz. Tú eres el vestido que cubre toda desnudez, el alimento que alegra con su dulzura a todos los que tienen hambre. ¡Revísteme, Trinidad eterna! Revísteme de ti misma para que pase esta vida en la verdadera obediencia y en la luz de la fe con la que tú has embriagado mi alma». (Santa Catalina de Siena)

Cuánto menos se ora, menos ganas de orar

Existe en la fisiología una enfermedad llamada ANEMIA. Es una enfermedad particularmente peligrosa porque no produce síntomas espectaculares, y la muerte llega por el camino del silencio, sin espasmos. Consiste en esto: cuanto menos se come, menos ganas se tiene de comer; cuanto menos ganas de comer, menos se come, y sobreviene la anemia aguda. Así se abre y se cierra un círculo, el círculo de la muerte.

En la vida interior se repite el mismo ciclo. Se comienza por abandonar el hecho de la oración por razones válidas, a lo menos aparentemente válidas. En vez de dirigirse desde lo Uno hacia lo múltiple, siendo portadores de Dios, lo múltiple envuelve, encierra y retiene a los hermanos llenando su interior de frío y de dispersión.

De esta manera comienza a entrar en el interior del hermano, como una lenta noche, la dificultad para centrarse en lo Uno y Único. Cuanto mayor va siendo la dispersión interior, no faltarán nuevos motivos para abandonar el trato con Dios. Se va debilitando el gusto por Dios en la medida en que crece el gusto por la multiplicidad dispersa (personas, acontecimientos, sensaciones fuertes); comienza a declinar el hambre de Dios en la medida en que crece la dificultad para «estar» satisfactoriamente con El. Ya hemos entrado en la espiral. Abierto este círculo, nos hallamos en una verdadera pendiente: mientras voy desligándome del absolutamente Otro, voy siendo tomado por los «otros». Es decir, mientras el mundo y los hombres me reclaman y parecen agotar el sentido de mí vida, Dios es una palabra que va vaciándose cada vez más de sentido, hasta que, por fin, acaba por ser algo así como un trasto viejo que se tiene en la mano; lo miramos, volvemos a mirarlo y por fin nos preguntamos: y esto, ¿para qué? Ya no sirve. Se cerró el círculo, llegó la anemia aguda, hemos entrado en la recta final de la muerte, de la muerte de Dios en nuestra vida.

* * *

Hay otra enfermedad que se llama ATROFIA. En esta enfermedad llega la muerte todavía más silenciosamente. Me explicaré. Toda vida es explosión, expansión, adaptación, en una palabra, movimiento. Este movimiento no es mecánico sino dinamismo interno. Si esa tensión dinámica es sofocada o detenida, automáticamente deja de ser vida. No hace falta que venga un agente externo y mortífero que provoque un desastre. El ser vivo deja de ser vivo desde el momento en que deja de ser movimiento. En la vida interior ocurre otro tanto. La gracia es esencialmente vida y presta al alma la facultad de reaccionar dinámicamente bajo los dones de Dios, de moverse hacia El, conocerle directamente tal como El se conoce, amarle tal como El se ama. En una palabra, esta gracia-vida establece entre Dios y el alma una corriente dinámica, correspondencias recíprocas de «conocimiento» y amor.

Esa gracia que es Don-Potencia es a la vez expansiva y fermentadora. Le ocurre lo que a aquella levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que toda la masa quedó fermentada. Una vez injertada en la naturaleza humana, esa gracia, por ser vida, tiende a conquistar nuevas zonas en nuestro interior, penetra progresivamente en las facultades, domina las tendencias egoístas y, una vez liberadas, las somete al beneplácito divino, hasta que el ser entero pertenezca completamente al Único y Absoluto. Esta es la breve historia de un Don-Potencia, derramado en el fondo del alma.

Pero si esa gracia deja de moverse, es decir, se estanca, también deja de vivir. Si esa vida no lleva una marcha ascendente y expansiva, automáticamente toma la ruta de la muerte por la ley de la atrofia. Existe la esclerosis también para la vida del espíritu. Si los «tejidos» de las facultades interiores no son sometidos al ejercicio, rápidamente sobreviene el endurecimiento y la rigidez. Al orar poco, sentimos que hay dificultad para orar, como que las facultades interiores se endurecen. Y al sentir la dificultad, se tiende a abandonar la oración dentro de la ley del menor esfuerzo. Y ese gran Don-Potencia sencillamente se «inhibe», su vitalidad toma el rumbo de la in-acción, de la in-movilidad y de la muerte.

Tengo la impresión de que entre nuestros hermanos hay quienes han tenido una fuerte llamada para una vida profunda con Dios, y de que esa llamada está languideciendo por una historia que se repite frecuentemente: dejaron de rezar, abandonaron los actos de piedad, subestimaron los sacramentos, desplazaron la oración personal, dijeron que a Dios hay que buscarlo en el hombre, y por buscar a Dios, dejaron a Dios... He conocido casos por los que, aún ahora, siento tristeza: el caso de hermanos a los que en otro tiempo «se les dio» una atracción poco común por el Señor, atracción que, bien cultivada, pudo haber dado a sus vidas un gran vuelo, y, sin embargo, hoy se los ve fríos y, ¿por qué no decirlo?, tristes.

Efectivamente, a muchos se los ve dominados estancados, por un algo que podríamos llamar frustración, y no saben por qué. Para mí la explicación es muy clara: allá, en el fondo de sí mismos, muchas capas más abajo de su consciente, están sofocando aquella llamada fuerte que a unos se les ha dado y a otros no. Una vida que pudo haber florecido, sólo quedó en posibilidad.

martes, 31 de agosto de 2010

Prohibido Estancarse y volver a ver atrás....

“Su mujer miró hacia atrás y se convirtió en poste de sal” (Gn 19,26)

Imagínate por un momento que tres ángeles se te aparecen y te dicen (casi como una orden) “sal de tu casa, de tu pueblo, porque va a ser destruido”, no te dan tiempo ni para empacar maleta, ni para peinarte, untarte gel en la cabeza o pintarte la cara… “sal ahora mismo”…

Pues hay en el libro del Génesis una historia semejante que, como género literario que es, nos deja una enseñanza muy grande, la cual hoy quiero compartirla… Lot estaba muy tranquilo en su país, con su esposa y su familia, ciertamente el país no tenía muy buena fama (casi como algunos de nuestros pueblos Latinoamericanos que son catalogados como “lugares de alto riesgo social”), eran los pueblos de Sodoma y Gomorra… de repente los tres seres angelicales le dicen que debe salir huyendo…

Imagínate esa escena (al mejor estilo de Hollywood), Lot y su familia salen corriendo, dejando atrás todo lo que tenían para vivir, dejando la casita que tantos recuerdos y tantas anécdotas les cobijaba, dejando atrás lo que tenían seguro y lanzándose hacia lo inseguro… a sus espaldas el pasado, la seguridad, el confort, la estabilidad, de frente lo inseguro, lo incómodo, lo inestable… pienso en la esposa de Lot, que aún con una “espinita” en su corazón, volvió a ver para atrás… queriendo echar una mirada al pasado, a lo seguro, a lo que estaba acostumbrada… y se hizo sal… su apego la petrificó, la secó, la llevó a la muerte…

Acá es donde entramos cada uno de nosotros hermanos y hermanas, más allá de las imágenes destructoras y los gritos de la escena, propios de un género que pretende transmitir una enseñanza, debemos de reconocer nuestro itinerario en los caminos del Señor, es decir, reconocer que el Señor siempre nos va a llevar, siempre nos va a impulsar a estar en camino, cuando nos estemos acomodando en el servicio eclesial, cuando estemos echando raíces en las seguridades, cuando nos sintamos casi intocables, cuando definitivamente la pasábamos bien, creo que es cuando el Señor viene y nos mueve, nos hace movermos, auque no lo entendamos, aunque duela un poco, nos invita a salir inmediatamente… y no estoy refiriéndome específicamente a lugares físicos, puede ser que te mueva de tu servicio en la parroquia, que te mueva por dentro de tus seguridades internas, de tu estilo acomodado de espiritualidad, que te mueva a otro lugar de oración sacándote del acomodo en que has caído… siendo esto así, posiblemente sea más claro comprender el siguiente texto del Evangelio de San Lucas:

“Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente preservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará” (Lc. 17,32-33)

Como diciendo que hay que tomar el riesgo cuando es el Señor quien te está moviendo, hay que atreverse a dar el paso, hay que aventarse, lanzarse de frente a los inseguro para uno, pero tomado de la mano del Señor, él es tu seguridad y tu refugio… negándose a uno mismo, negándose a las cosas que más uno quisiera con tal de lanzarse a lo “inseguro con Dios”, por eso es prohibido estancarse en este camino, en Cristo hay dinamismo, hay movimiento constante, hay que estar en “estado permanente de misión” (adentro de uno y afuera).

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la salvará” (Lc. 9,23-24).


un abrazo fraterno. Fray Esteban Mora Garita, capuchino

viernes, 2 de julio de 2010

¡es y no es, y ya no es lo que era!

El pasado no es, fué
el futuro no es, será
y el presente no es, porque mientras lo esperaba, iba a ser
y una vez llegado se fue,
entonces ¿en qué tiempo vivo?

Puedo decirte lo que he sido
jamás te diré lo que seré
hasta que lo sea pero...
entonces será lo que he sido.
El hombre es ahora por algo (del pasado)
y para algo (del futuro)
el presente es catalizador porque condensa.

Mas una cosa es cierto,
el pasado me pertenece porque fue mi pasado
y mi futuro me pertenece porque es constitutivo el porvenir al presente,
lo puedo ir determinando intrínsecamente,
pensar en el futuro es un apelo a la responsabilidad del individuo
¡si eso es!, apelo a tu responsabilidad para con el futuro...
así que actúa responsablemente.

Una última pregunta:
¿Qué es responsabilidad?
No es asumir las consecuencias de los actos que hacemos;
pienso que tiene que ver con las DECISIONES que tomamos de los actos que hacemos.

¡panta rei = todo cambia!

martes, 22 de junio de 2010

"El truco de los santos" II PARTE


PAZ Y BIEN!

Existió por nuestra tierra un Cardenal llamado Francisco Javier Nguyen van Thuan, vietnamita, este hombre escribió varios libros, uno de ellos que es fácil de leer, de sencillo lenguaje y con una profundidad espiritual ("como un chorro que salta hasta la vida eterna" cf. Jn 4,14) el cual se llama: "CINCO PANES Y DOS PECES", la lectura de este libro me ha ayudado mucho, tanto uqe quiero compartiles lo que transcribí del capítulo final del librito... y que precisamente tiene que ver con el secreto de los santos...

EN EL DÍA HAY 24 HORAS, ACÁ HAY 24 REFLEXIONES, AUNQUE NO PODRÁS HACER UNA CADA HORA (puesto que pasamos varias horas dormidos) TE RECOMIENDO QUE COPIÉS ESTA INFORMACIÓN, LA IMPRIMÁS Y LA CARGUÉS SIEMPRE CONTIGO DE MANERA QUE SIEMPRE QUE TENGÁS LA OPORTUNIDAD LEÁS UNA DE LAS REFLEXIONES (mejor si las vas haciendo en orden numérico) Y TE DÉS UN ESPACIO DE 5 MINUTOS (minutitos) PARA MEDITARLA, NO SE VALE LEERLE TODA LA HOJA EN MENOS DE 12 MINUTOS, LA CUESTIÓN (el chiste, la gracia, la regla del juego) ES QUE TOMÉS UNA DE LAS MEDITACIONES Y TE DES EL ESPACIO DE 5 MINUTOS PARA MEDITARLA, REPETIRLA EN TU MENTE, APRENDÉRTELA, SABOREARLA, "RUMIAR" DE MANERA QUE, EN LA MEDIDA POSIBLE, CADA HORA HAGÁS EL EJERCICIO, MANTÉN UNA EN TU OFICINA, UNA EN LA MESITA DE NOCHE EN TU CUARTO, OTRA EN LA CARTERA O BILLETERA... HABRÁN PROGRESOS EN TU VIDA ESPIRITUAL, ASEGURADO!!!

SOLO LES DIGO QUE VALE LA PENA (hagan la prueba y verán que bueno que es el Señor) HACER EL INTENTO, PARA ASÍ PASAR LAS HORAS DEL DÍA EN UNA UNIÓN INTENSA CON JESÚS...


1- Tú quieres hacer una revolución: renovar el mundo. Podrás realizar este preciosa y noble misión que Dios te a confiado sólo con el “poder del Espíritu Santo”. Todos los días, allí donde vives, prepara un nuevo Pentecostés.

2- Comprométete en una campaña que tenga como fin hacer felices a todos. Sacrifícate continuamente con Jesús para traer paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos. Ésta debe ser tu espiritualidad, discreta y concreta al mismo tiempo.

3- Permanece fiel al ideal de un apóstol: “dar la vida por los hermanos”. De hecho “nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15,13). Gasta sin parar todas tus energías y está siempre dispuesto a darte a ti mismo para conquistar a tu prójimo para Dios.

4- Grita un eslogan: “Todos uno” es decir, unidad entre los católicos, unidad entre los cristianos y unidad entre las naciones. “Como el Padre y el Hijo son uno” (cf. Jn 17,22-23).

5- Cree en una sola fuerza: La Eucaristía. El cuerpo y la sangre del Señor que te dará la vida: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10,10). Como el maná alimentó a los israelitas en su viaje a la tierra prometida, así la Eucaristía te alimentará en tu camino de la esperanza (cf. Jn 6,50).

6- Viste un solo uniforme y habla un solo lenguaje: la caridad. La caridad es la señal de que eres discípulo del Señor. (cf. Jn 13,35). Es el distintivo menos costoso, pero el más difícil de encontrar. La caridad es la “lengua” principal. San Pablo decía que es más preciosa que “hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles” (cf. 1 Co. 13,1) Será la única lengua que sobrevivirá en ele Cielo.

7- Mantente en un solo principio-guía: la oración. Nadie es más fuerte que la persona que reza, porque el Señor ha prometido conceder todo a los que rezan. Cuando están unidos en la oración, el Señor está entre ustedes (cf. Mt 18,20). Te aconsejo con todo el corazón: además del tiempo “oficial” de oración, retírate cada día una hora o mejor dos, si puedes, para la oración personal

¡Te aseguro que no será tiempo mal empleado! En mi experiencia de todos estos años he visto confirmadas las palabras de Santa Teresa de Jesús: “El que no ora no necesita que el demonio lo saque del camino: él solo se arrojará al infierno”.

8- Observa una sola regla: el Evangelio. Esta “constitución” es superior a todas las demás. Es la regla que Jesús dejó a los apóstoles (cf. Mt.4, 23). No es difícil, complicada o legalista comos las demás: al contrario, es dinámica, amable y estimulante para tu alma. ¡Un santo alejado del Evangelio es una santo falso!

9- Sigue lealmente a un solo jefe: Jesucristo y sus representantes: El Santo Padre y los Obispos, sucesores de los Apóstoles (cf. Jn 20,22-23). Vive y muere por la Iglesia, como lo hizo Jesús. No pienses que morir por la Iglesia es lo único que pide sacrificio: también vivir por la Iglesia exige mucho.

10- Cultiva un amor especial por María. San Juan Bautista María Vianney decía en confianza: “Después de Jesús, mi primer amor es para María”. Si la escuchas, no perderás el camino; no fallarás en nada de lo que emprendas en su nombre. Hónrala y ganarás la vida eterna.

11- Tu única sabiduría será la ciencia de la cruz (cf. 1 Co 2,2). Mira a la cruz y encontrarás la solución a toso los problemas que te preocupan. Si la cruz es el criterio en el que basas tus decisiones, tu alma estará en paz.

12- Conserva un solo ideal: estar vuelto hacia Dios Padre, un Padre que es todo amor. toda la vida del Señor, todo su pensamiento y su acción tenían un solo fin: “Ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado” (Jn. 14,31), y “Yo hago siempre lo que le agrada al Él” (Jn. 8,29).

13- Hay un solo mal que temer: el pecado. Cuando la corte del emperador de Oriente se reunió para discutir el castigo que debía darse a san Juan Crisóstomo por la franca denuncia dirigida a la emperatriz, se sugirieron las siguientes posibilidades:

a) encarcelarlo; pero –decían- tendría la oportunidad de orar y de sufrir por el Señor, como siempre ha deseado.

b) Exiliarlo, pero, para el no hay lugar donde no habite el Señor.

c) Condenarlo a muerte; pero así será mártir y satisfará su aspiración de ir al Señor.

d) Hay una solo cosa que él teme mucho y que odia con todo su ser: el pecado; pero sería imposible forzarlo a cometer un pecado.

Si temes solo al pecado, tu fuerza será inigualable.

14- Cultiva un solo deseo: “Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en al tierra como en el Cielo” (Mt. 6,10). Que en la tierra puedan los pueblos conocer a Dios como es conocido en el Cielo, que en esta tierra todos empiecen amar a los demás como se ama en el cielo; que también en la tierra halla la felicidad que hay en el cielo. Esfuérzate por difundir este deseo. Comienza a llevar la felicidad del cielo a cada uno en este mundo.

15- Una sola cosa te falta: “Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, luego ven y sígueme” (Mc. 10,21), es decir, debes decidirte de una vez por todas. El Señor quiere voluntarios, libres de todo apego.

16- Usa para tu apostolado el único método eficaz: el contacto personal. Con este método entras en al vida de los demás, los comprendes y los amas. Las relaciones personales son más eficaces que las predicaciones y que los libros. El contacto entre las personas y el intercambio “de corazón a corazón” son el secreto de la permanencia de tu obra y de su éxito.

17- Sólo hay una cosa verdaderamente importante:María ha elegido la mejor parte” (Lc. 10,42) cuando se sentó a los pies del Señor. Si no tienes una vida interior, si Jesús no es verdaderamente el alma de tu actividad, entonces… bueno tu ya lo sabes, no falta que te lo repita.

18- Tu único alimento: “La voluntad del Padre” (cf. Jn. 4,34); con ella debes vivir y crecer, tus acciones deben brotar de la voluntad de Dios. Es como un alimento que te hace vivir más fuerte y más feliz; si vives lejos de la voluntad de Dios, morirás.

19- Para ti el momento presente es el más hermoso (cf. Mt 6,34; Stgo 4,13-15). Vívelo plenamente en el amor de Dios. Tu vida será maravillosamente bella y como gran cristal formado por millones de esos momentos ¿ves cómo es fácil?

20- Tienes una “carta magna”: las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12) que Jesús pronunció en el sermón de la montaña. Vívelas en plenitud: experimentarás una gran felicidad que podrás luego comunicar a todos lo que encuentres.

21- Ten un solo objetivo importante. Tu deber. No importa si es pequeño o grande, porque tú colaboras con la obra del Padre celestial. Él ha establecido que éste sea el trabajo que debes cumplir para realizar su plan en la historia 8cf. Lc2,49; Jn 17,4). Muchas personas se inventan modos complicados de practicar la virtud y luego se lamentan de las dificultades que de ellos se derivan. Pero cumplir el deber del propio estado es la forma más segura y más simple de perfección espiritual que podemos seguir.

22- Ten un solo modo de hacerte santo: la gracia de Dios y tu voluntad (cf. 1Co 15,10). Dios no dejará que te falte su gracia. Pero ¿es suficientemente fuerte tu voluntad?

23- Una sola recompensa: Dios mismo. Cuando Dios le dijo a Santo Tomás de Aquino: “has escrito bien acerca de mí, Tomás: ¿qué recompensa quieres?” Santo Tomás respondió “¡Sólo a Ti, Señor!”.

24- …Tienes una patria.

La campana suena, grave, profunda/ Tu patria ora/ La campana sigue sonando, lacerante, llena de conmoción/ Tu patria llora/ La campana se oye de nuevo, vibrante, patética Tu patria triunfa/ La campana vuelve a tocar, cristalina/ Tu patria espera.

Tú tienes una patria, un país muy querido que a través de los siglos es tu orgullo, tu gozo. Ama sus montañas y sus ríos, sus paisajes de brocado y de raso. Ama su historia, su pueblo laborioso, sus heroicos defensores…


UN ABRAZO FRATERNO: Fray Esteban Mora Garita, capuchino

VOCACIÓN CIRENEA -el peso compartido-

Mc 15 21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene,  padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.   La ...